Llega siempre un momento en la vida de toda persona, en el cual tiene que decidir lo que es mejor, seguir y formar una gran mentira que a la larga acabará mal o simplemente cortar por lo sano.
Yo, ayer a estas horas, decidí terminar, no me gustan las mentiras y menos aun las mías. Nunca pensé que eso podría pasar, de hecho todavía no se por qué lo he hecho, pero ya no era lo mismo, aunque quisiera reanimar aquel sentimiento, no volvería a ser igual. Nunca vuelve a ser igual, si hubiese seguido, no sería lo mismo.
Creo que es mejor sufrir ahora a hacer de esto una bola muy grande que arrase con todo.
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